Por AJ
¿La búsqueda de un por qué tiene un límite? ¿El cuestionamiento? ¿La duda sobre las pocas certezas perdidas? ¿Cuánto se puede indagar sobre el sentido de nuestras acciones sin caer en una contradicción que nos devuelva al punto de partida? Las charlas de café no deberían llegar a tales extremos, la lógica indica que el clima, la situación del dólar y los resultados olímpicos son temas adecuados para acompañar una cerveza o un café con dos de azúcar. Cuando la cosa se pone demasiado metafísica es mejor pedir la cuenta y entrar. Ya van a dar las diez de la noche y en Niceto los platenses de El mató prometen una trilogía de conciertos para abrir cabezas palermitanas que se saben el hit y fuman en el medio de la pista.
Las fotos no alcanzan, las palabras sobran y las grabaciones no son suficientes para reproducir un show de la talla de El mató en Niceto.Tratar de graficar cómo el bajo de Santiago Motorizado chillaba notas de tonalidades violáceas, azules y rojas, es como tratar de contar un chiste aun sabiendo que fuera de contexto no va a tener gracia alguna. Las fotos no alcanzan, las palabras sobran y las grabaciones no son suficientes para reproducir un show de la talla de El mató en Niceto.
Palermo. Un día no tan frio de Agosto, después de una semana a pura lluvia, Santiago Motorizado con el bajo en una mano y el aurin-guia en la otra se encargó de conducir durante más de una hora a los presentes a través una larga lista de temas que, no sólo sorprendió por su calidad con los nuevos, sino que también cumplió con los fieles que querían escuchar los viejos, los nuevos y los de siempre. Si a todo eso le sumamos mucha distorsión y los gritos cuasi mántricos del líder de la banda, quizás dé cómo resultado algo parecido al show que los platenses de El mató dieron en el pasado jueves Niceto.
Alguien se tiene que hacer cargo de la historia, alguien tiene que poner el hombro y guiar al temeroso rebaño a través del Valle de las tinieblas sonoras.
Uno, dos, tres, cuatro… cuento por placer los lentes de marco grueso que saltan excitados con los primeros acordes de “Chica Rutera”; con solo seis palabras Santiago Motorizado hace una canción que enloquece a los pibes que se animan con cantos del palo futbolero a arengar a la banda platense que juega de visitante pero no se nota.
Es tarde. Poco importa que te detalle la lista de temas que tocaron o qué tenían puesto cada uno de los chicos. Me interesa más que sepas, que te imagines, el ambiente que había el jueves pasado en Niceto donde el público estaba compuesto de la siguiente manera: 70% vírgenes de El mató en vivo, 12 indies platenses que se tomaron el tren para “hacerle el aguante al chango” y el resto; curiosos que buscaban algo para hacer un jueves a la noche.
¿Las chicas? Pocas, claramente, pero todas con un perfecto look que incluía lentes y pelo corto ¿Los chicos? También con lentes de marcos gruesísimos, chupines y barbas forzadas sub 25. Eran la gran mayoría.
Que la excusa de estos tres shows (vuelven a presentarse en el escenario de Niceto el jueves 23 y el 30 de este mes) fue el adelanto de algunos temas de lo que será su próximo disco de estudio, que no incluyeron en los bises el hit “Día de los muertos” y que el pogo, aunque modesto, tuvo grandes momentos pueden ser datos de color, depende. Para mí lo son.
El tiempo parece transcurrir más rápido cuando se disfruta el momento, el presente que, por definición, deja de existir antes que termines de nombrarlo siquiera. El telón se cierra definitivamente tras el agradecimiento de Santiago Motorizado y Niceto se vacía rápidamente. La vida de todos vuelve a ser la vida de todos un jueves a la noche como los demás jueves a la noche en la city porteña.
Si pensamos la historia como una sucesión de fotogramas que se complementan el uno con el otro a lo largo del tiempo, que tiene forma de espiral en este caso, no de falsa línea recta, podemos empezar por donde queramos. Si existe un plano visual que abarca tres dimensiones, ¿Por qué creer que el plano temporal se desarrolla en una sola? ¿Por qué dibujar líneas de tiempo en hojas rayadas que digan que en Mayo, hace mas de 200 años hubo una revolución, que un Santo con el nombre de un jugador de futbol cruzó la cordillera en su caballo blanco, y que muchos, muchos años después algo tan impersonal como la “democracia” simplemente volvió a reinar sobre la superficie nacional. Como si por arte de magia el sujeto “democracia” fuera capaz de ser participante activo de un proceso tan personal como “volver”, regresar, re-aparecer.
Espero que vuelvas, espero que vuelvas
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